Valdés pidió un fondo nacional ante inundaciones y sequías

El Gobernador se sumó al planteo regional de pedir al Congreso leyes que garanticen financiamiento para obras hídricas y de infraestructura. Advirtió que las inundaciones y las sequías son fenómenos recurrentes que obligan a las provincias a reasignar recursos de otras áreas.
El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, respaldó el planteo del Parlamento del Norte Grande para que el Congreso de la Nación avance en leyes que permitan financiar obras de infraestructura destinadas a reducir los riesgos que provocan los fenómenos climáticos del Niño y la Niña. El mandatario participó este viernes del cierre de la 60ª Sesión Plenaria del organismo, que reunió en la capital correntina a representantes de las diez provincias de la región.
Durante su discurso, Valdés destacó el trabajo conjunto de los distritos del norte y sostuvo que la articulación entre gobernadores y legisladores es fundamental para transformar las demandas regionales en soluciones concretas. «Norte Grande es un ejemplo para el país que busca el federalismo», afirmó.
El mandatario señaló que las provincias comparten problemas estructurales vinculados con la falta de infraestructura, la conectividad vial y las limitaciones en la distribución de energía eléctrica. Estas dificultades, sostuvo, condicionan las posibilidades de desarrollo, la radicación de industrias y la generación de empleo.
«Las oportunidades no son iguales en toda la Argentina. Y si nosotros no nos juntamos como provincias, si no juntamos nuestros legisladores, si no hablamos de nuestros problemas, difícilmente vamos a encontrar las mismas oportunidades que tienen otras provincias u otras regiones», expresó.

Un fondo para afrontar fenómenos recurrentes
Uno de los ejes centrales del planteo fue la necesidad de establecer un fondo nacional destinado a financiar obras que permitan prevenir y mitigar las consecuencias de las inundaciones y las sequías. Valdés remarcó que, aunque estos fenómenos tienen características eventuales, sus efectos se repiten y obligan a los gobiernos provinciales a destinar recursos extraordinarios para atender emergencias.
Corrientes atravesó episodios severos asociados tanto al Niño como a la Niña. Las inundaciones y los períodos prolongados de sequía impactan en las actividades productivas, las comunidades y la infraestructura, con costos que recaen sobre los presupuestos provinciales.
En ese sentido, el gobernador advirtió que, cuando la Provincia debe financiar obras o afrontar las consecuencias de las contingencias climáticas con recursos propios, se ve obligada a resignar inversiones previstas en otras áreas de gobierno.
El planteo apunta a que la Nación establezca mecanismos presupuestarios permanentes para anticiparse a estos escenarios, en lugar de depender exclusivamente de decisiones administrativas o partidas extraordinarias una vez que los daños ya se produjeron.
Valdés también mencionó la situación de Santiago del Estero, afectada por el agua que desciende desde Tucumán a través de la cuenca del río Salado. El caso, indicó, refleja la dimensión regional de los problemas hídricos y la necesidad de coordinar respuestas entre las jurisdicciones involucradas.
De los acuerdos regionales a las leyes nacionales
El mandatario sostuvo que los consensos alcanzados en el Parlamento deben traducirse en iniciativas legislativas con respaldo nacional. Como ejemplo, mencionó el trabajo relacionado con las tarifas diferenciales, una cuestión que, según explicó, requiere avanzar desde las resoluciones administrativas hacia una ley que otorgue mayor previsibilidad y evite que su continuidad dependa de la decisión de un funcionario.
La intención es trasladar al Congreso los problemas identificados por las provincias, con propuestas previamente debatidas y consensuadas, para facilitar la búsqueda de soluciones. En ese marco, destacó que de los 150 proyectos presentados en el Parlamento del Norte Grande, 110 fueron aprobados, un resultado que, consideró, demuestra la capacidad de trabajo conjunto del bloque.
«En este tipo de trabajo está la solución, pensar el Norte Grande como un bloque, todos unidos, que peleamos por los mismos intereses y por el mismo desarrollo», señaló.
El gobernador también llamó a reclamar de manera conjunta las inversiones pendientes en rutas, ferrocarriles y redes eléctricas. En el caso de Corrientes, subrayó la paradoja de contar con capacidad de generación de electricidad y, al mismo tiempo, enfrentar limitaciones en su distribución, un obstáculo para ampliar la actividad industrial.
«Cuando miramos el potencial productivo del Norte Grande tenemos oportunidades infinitas», afirmó.
Al cerrar su intervención, Valdés valoró los aportes de los legisladores y las discusiones desarrolladas durante las jornadas. Sostuvo que el desafío consiste en convertir esos acuerdos en políticas públicas que reduzcan las asimetrías regionales, amplíen las oportunidades de trabajo y permitan que los habitantes del norte argentino encuentren condiciones para desarrollarse en sus propias provincias.
El reclamo por financiamiento para obras hídricas se inscribe así en una agenda más amplia de federalismo, infraestructura y desarrollo, con la búsqueda de compromisos nacionales que permitan a las provincias afrontar riesgos recurrentes sin comprometer otras prioridades presupuestarias.
Infraestructura y desarrollo, una agenda común
Valdés insistió en que la discusión sobre las obras necesarias para enfrentar las contingencias climáticas debe formar parte de una planificación de largo plazo. La recurrencia de las inundaciones y las sequías obliga a las provincias a prepararse con anticipación, mediante inversiones que reduzcan los daños sobre las poblaciones, las actividades productivas y los servicios esenciales.
El gobernador remarcó que no se trata solamente de responder ante una emergencia, sino de contar con recursos y proyectos que permitan prevenir sus consecuencias. Para Corrientes, esto implica avanzar en infraestructura hídrica y fortalecer las redes de servicios, sin que la atención de estas demandas termine desplazando otras inversiones necesarias para el funcionamiento del Estado.
El planteo también pone en discusión la distribución de los recursos nacionales y la necesidad de contemplar las particularidades de cada región. Las provincias del Norte Grande sostienen que las diferencias en infraestructura, conectividad y acceso a la energía condicionan su capacidad para atraer inversiones, desarrollar industrias y generar empleo. Por eso, la agenda común busca que las decisiones presupuestarias nacionales contemplen esas desigualdades y contribuyan a reducirlas.
En esa línea, Valdés vinculó el desarrollo de obras con la posibilidad de generar nuevas oportunidades para los habitantes de la región. La falta de rutas adecuadas, conexiones ferroviarias y redes eléctricas suficientes no solo limita la producción, sino que también dificulta la instalación de emprendimientos capaces de agregar valor a los recursos locales.

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