Un argentino venció a una de las tres montañas más peligrosas del mundo

Mendocino, empresario y de 52 años, logró hacer cumbre en Nanga Parbat, la novena más alta del mundo y una de las tres más peligrosas: muere uno de cada dos escaladores que logran llegar a la cima. Por eso se la conoce como la «Killer Mountain».
Juan Pablo Toro es montañista y empresario. El 3 de julio escaló hasta la cumbre de la montaña Nanga Parbat, 8.126 metros sobre el nivel del mar, en Pakistán, la novena más alta del mundo, considerada una de las tres más peligrosas por su alto índice de mortalidad, muere un escalador de cada tres que llegan a la cumbre. La Nanga Parbat es además una de las codiciadas integrantes de los ochomiles, el grupo de 14 montañas más elevadas del planeta, ubicadas en el cordón del Himalaya, y llamadas así porque todas superan los 8 mil metros de altura.
La noche previa a concretar el tramo final de la subida, pensó que su deseo se esfumaba. El cansancio, la poca hidratación, las crudas temperaturas de 30 grados bajo cero, el poco oxígeno, sumado a la muerte de un escalador polaco, Pawel Tomasz Kopec, que estaba en la misma expedición y al que su grupo no pudo salvar, casi se interponen en el objetivo.
Pero el empresario de 52 años, movido por la pasión del montañismo recordó todo el esfuerzo que hizo para estar ahí, el tiempo fuera de su casa, sin ver a su familia, y logró imponerse al bajón. Fiel a su apellido, continuó la subida rocambolesca hacia esos 8 mil metros y un mes después de iniciada la expedición, consiguió la hazaña: arribar a una de las cumbres más altas del mundo.
«Al fin… el 3 de julio, a las 16 horas de Pakistán, tuve el privilegio de ser el primer argentino en llegar a la cumbre del Nanga Parbat (8.126m), sin oxígeno suplementario», escribió en su cuenta de Instagram (@juanp_toro), como parte del festejo que coronó con el posteo de una foto, donde se lo ve ataviado con ropa de alta montaña y una bandera argentina en sus manos, en una pose similar a un alunizaje.
Toro nació en Mendoza, pero estuvo poco en su lugar de origen. El trabajo de su padre como militar lo llevó por varias partes del interior del país, hasta que se afincó en Buenos Aires y desde hace 20 años vive con su mujer y sus tres hijos en Pilar. Es CEO de SIE (Seguridad Integral Empresaria), compañía que brinda servicios y soluciones de seguridad a importantes empresas y edificios de Buenos Aires. Empezó a escalar montañas hace dos décadas. La primera vez fue en San Martín de los Andes, acompañado de su hermano. Subieron al Volcán Lanín con un guía y de ahí en más no dejó de buscar destinos desafiantes y de aventura.
«Siempre nos gustó a los dos la idea de subir sierras. Vivimos en Tartagal, Salta, y ahí subíamos los cerros de la zona. Este concepto de ascender a la cumbre de algo más bien chico nos parecía atractivo y más de grande nos animamos a hacer una primera experiencia en serio – cuenta – Fuimos a Mendoza y empezamos a subir montañas de 4000 metros, 5000 metros y hasta 6000 metros. En ese proceso, mi hermano descubrió que no le iba muy bien en la altura. Hicimos varios intentos, pero le generaba síntomas muy rápido. Ahí medio que nos separamos porque yo me entusiasmé y estaba pensando en el Aconcagua».
Sus travesías continuaron por diferentes países y realizó siete de las diez cumbres más altas de América, también hizo diversos ascensos en montañas de las cordilleras de Perú y Bolivia y escaladas técnicas en la Patagonia Argentina. En todos estos años de montañista, su curriculum creció sin escalas. «Ascendí por primera vez el Aconcagua en 2013 y a partir de ahí, lejos de convertirse en el punto culmine, cuando llegué a la cumbre me di cuenta de que me apasionaba mucho y empecé a subir otras montañas por el mundo», dice.
La lista de los lugares donde estuvo es extensa, para enumerarla hay que tomar aire: Aconcagua (6.965m) ruta normal 2013. Ruta glaciar Polacos 2020, Denali, Alaska (6.168m), 2016, Mont Blanc, Francia (4.800m), 2015 , Volcán Ojos del Salado, Catamarca (6.893m), 2022; Monte Pissis, Catamarca (6.795m), 2021; Tres Cruces, Catamarca (6.749m), 2021; Bonete Chico, La Rioja (6.759m), 2021; Alpamayo, Perú (5.947m), 2017; Mercedario, San Juan (6770m), 2016; Incahuasi, Catamarca (6.638m), 2015; Illimani, Bolivia (6.450m), 2014; Huayna Potosí, Bolivia (6.088m), 2014; Condoriri, Bolivia (5.740m), 2014; Agujas Fitz Roy, Saint Exupery, Guillaumet y Poincenot, El Chaltén.
«Me propuse hacer las diez más altas de América y todavía me quedan dos o tres. El Volcán Llullaillaco en Salta – que es donde encontraron las momias Incas – el Walther Penck en Catamarca y me queda la única montaña que comparte territorio con Chile, que está en Perú: El Huascarán – una montaña emblemática de los Andes, la más alta del Perú y de toda la Cordillera Blanca – Esa la intenté dos veces y en ninguna logré la cumbre», agrega.

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