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«Si no mejora el mercado de trabajo, no mejorará la calidad de vida»

Publicado el: 1 abril de 2025

Según el INDEC, la pobreza bajó 14 puntos en el segundo semestre de 2024, pero aún afecta a 18 millones de personas. Eduardo Donza, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, advirtió  sobre la persistencia de un núcleo duro de pobreza estructural y la necesidad de cambios en el mercado laboral.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que el 38,1% de la población argentina se encuentra en situación de pobreza, lo que representa una disminución de 14 puntos con respecto al primer semestre de 2024. Sin embargo, el número sigue siendo alto, ya que implica que 18 millones de argentinos no logran cubrir sus necesidades básicas.

Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), en contacto con Canal 5TV, analizó estos datos y destacó que, aunque la mejora es significativa, la situación sigue siendo crítica. «El número de comparación anterior era muy elevado porque fue consecuencia del aumento de precios tras la devaluación de diciembre de 2023. Hubo un impacto fuerte en la capacidad de compra de los argentinos, y si bien los ingresos se fueron recuperando lentamente, seguimos hablando de un 40% de pobreza», explicó.

El especialista también hizo hincapié en el problema de la pobreza estructural, que en Argentina se mantiene por encima del 25% desde hace más de dos décadas. «Esto es un problema de largo plazo que no se soluciona con fluctuaciones económicas, sino con un cambio en la estructura productiva y el mercado de trabajo», sostuvo Donza.

Además, el informe del INDEC confirmó que las regiones del noreste y noroeste argentino son las más afectadas, con tasas de pobreza del 47% y 42,8%, respectivamente. Para Donza, esto se debe a la falta de desarrollo de las economías regionales. «Tenemos una gran deuda con la generación de empleo en las provincias. Muchas familias se ven obligadas a migrar a las grandes ciudades para sobrevivir, lo que profundiza la desigualdad territorial», advirtió.

En cuanto a la medición de la pobreza, Donza señaló que si bien el INDEC utiliza el método tradicional basado en el ingreso y la Canasta Básica Total, existen otras variables que deberían considerarse. «Nosotros en la UCA medimos también la pobreza multidimensional, que incluye acceso a vivienda, educación, salud y servicios básicos. Muchas veces, incluso si una persona supera la línea de pobreza por ingresos, sigue viviendo en condiciones precarias que afectan su calidad de vida», explicó.

Sobre el rol del Estado en la asistencia social, el investigador consideró que los programas de ayuda como la Asignación Universal por Hijo (AUH) son fundamentales para contener la pobreza extrema, pero no son una solución de fondo. «Estos programas reducen la pobreza en aproximadamente cinco puntos y evitan que la indigencia se dispare, pero la clave sigue estando en mejorar el mercado laboral. Si no mejora el mercado de trabajo, no mejorará la calidad de vida», afirmó.

Además, Donza alertó sobre la caída del consumo en sectores medios y bajos, a pesar de la mejora en las cifras oficiales. «Las familias están destinando una mayor parte de sus ingresos a pagar servicios, impuestos y salud, lo que impacta en la compra de alimentos y bienes durables», concluyó.