La Patagonia argentina seduce a la industria global de inteligencia artificial. Empresas tecnológicas y energéticas evalúan instalar allí megacentros de datos atraídas por el frío, la disponibilidad de tierras, las energías renovables y el gas de Vaca Muerta. El Gobierno busca aprovechar el fenómeno para atraer inversiones, aunque persisten dudas sobre infraestructura, regulación y financiamiento.
Patagonia se convierte en polo de data centers de IA y desafía a Milei

La Patagonia argentina atrae centros de datos por su energía, clima y territorio. OpenAI, Pampa Energía y otras empresas evalúan inversiones millonarias.
Por qué la Patagonia atrae a los gigantes de la inteligencia artificial
La expansión mundial de la inteligencia artificial está provocando una carrera por construir centros de datos capaces de procesar enormes volúmenes de información. Estas instalaciones requieren cantidades extraordinarias de electricidad y sistemas de refrigeración.
En ese escenario, la Patagonia ofrece una combinación particularmente atractiva: temperaturas relativamente bajas, disponibilidad de energía renovable, grandes extensiones de tierra y acceso a Vaca Muerta, una de las principales formaciones de shale gas del mundo.
Reuters informó este lunes que distintos inversores están explorando proyectos en Neuquén, Chubut y otras zonas del país. Algunos alcanzan cientos de megavatios de capacidad y varios miles de millones de dólares de inversión potencial.
La ventaja energética es central. En Neuquén, por ejemplo, Pampa Energía analiza instalar un centro de datos junto a su central termoeléctrica Loma de la Lata, con un consumo potencial de hasta 500 MW, abastecido con energía vinculada al gas de Vaca Muerta.
Pero la empresa todavía se encuentra en una etapa preliminar. Está cotizando energía a potenciales interesados y apunta a alcanzar acuerdos iniciales hacia finales de 2026. Antes de llegar a los 500 MW, los inversores evalúan comenzar con una instalación piloto de entre 20 MW y 40 MW. La infraestructura eléctrica necesaria para alcanzar la capacidad máxima demandaría unos US$900 millones.
OpenAI y Stargate Argentina: US$25.000 millones
Uno de los anuncios más importantes fue realizado por OpenAI y Sur Energy en octubre de 2025.
Ambas compañías firmaron una carta de intención para desarrollar Stargate Argentina, un proyecto de infraestructura de inteligencia artificial que podría alcanzar los 500 MW de capacidad y una inversión de hasta US$25.000 millones a plena escala.
El proyecto fue presentado como una iniciativa estratégica para convertir a Argentina en un actor relevante dentro de la infraestructura mundial de IA.
El Gobierno de Milei recibió a representantes de OpenAI en la Casa Rosada y destacó el proyecto como una de las mayores inversiones tecnológicas y energéticas potenciales de la historia argentina. Sin embargo, el proyecto todavía no equivale a una inversión efectivamente ejecutada.
En agosto, Emiliano Kargieman, cofundador de Sur Energy, señaló que la compañía trabajaba con la provincia de Neuquén para identificar una ubicación y que quedaba en manos de OpenAI avanzar con el contrato definitivo y poner en marcha el proyecto.
La diferencia es relevante: Stargate Argentina fue anunciado, pero todavía no tiene un contrato definitivo que garantice su construcción.
Chubut también entra en la carrera
Neuquén no es la única provincia patagónica que busca captar esta nueva ola de inversiones.
En Chubut, la empresa polaca Green Capital anunció un proyecto cuya primera etapa podría alcanzar los 300 MW y demandar unos US$3.000 millones. A más largo plazo, la compañía plantea una capacidad potencial de hasta 3.000 MW.
El proyecto estaría asociado a parques eólicos y solares y buscaría funcionar sin depender de la red eléctrica nacional.
La magnitud de estas iniciativas muestra por qué la Patagonia comienza a aparecer en el radar de la industria mundial de infraestructura para inteligencia artificial.
El atractivo de Vaca Muerta
Uno de los factores que diferencian a Argentina frente a otros mercados es la combinación entre recursos renovables y combustibles fósiles. Vaca Muerta ofrece acceso a grandes volúmenes de gas natural, mientras que Patagonia dispone de condiciones especialmente favorables para la generación eólica y, en algunas zonas, hidroeléctrica.
Esta combinación puede permitir a los desarrolladores diseñar centros de datos con suministro energético dedicado. En Neuquén, Pampa Energía estudia precisamente esa posibilidad: instalar infraestructura de procesamiento junto a una central eléctrica y aprovechar la proximidad de Vaca Muerta.
El desafío consiste en transformar esa disponibilidad potencial de energía en un suministro estable y competitivo para instalaciones que pueden demandar cientos de megavatios.
El RIGI busca captar las inversiones
El Gobierno de Javier Milei intenta aprovechar el interés tecnológico mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El régimen ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para grandes proyectos de inversión y fue diseñado como una herramienta para atraer capital extranjero hacia sectores considerados estratégicos.
En paralelo, el Gobierno impulsa el denominado Súper RIGI, pensado para ampliar los incentivos a proyectos de mayor escala, incluidos desarrollos vinculados con infraestructura tecnológica y centros de datos.
La Cámara de Diputados aprobó en junio el proyecto, que continuaba su trámite legislativo en el Senado.
Para los inversores, sin embargo, los incentivos fiscales no resuelven todos los problemas.
La infraestructura es el principal obstáculo
La Patagonia tiene energía y territorio, pero todavía carece de parte de la infraestructura necesaria para convertirse en un gran polo internacional de centros de datos.
La conectividad es uno de los principales problemas. Los grandes centros de datos necesitan enlaces de fibra óptica de alta capacidad y baja latencia para comunicarse con otros nodos de Internet y con los usuarios.
Argentina anunció en julio su intención de crear una segunda estación de aterrizaje de cables de fibra óptica para mejorar la conectividad y hacer más atractiva a la Patagonia para este tipo de instalaciones.
La propia industria advierte que tener electricidad disponible no alcanza.
“Hay interés y hay muchos participantes, pero el proyecto tiene que ponerse en marcha”, señaló Gustavo Castagnino, director de asuntos corporativos de Genneia, citado por Reuters.
Agua, energía y comunidades: la otra cara de los megacentros
El desembarco de los centros de datos también plantea interrogantes ambientales y sociales.
Estas instalaciones requieren enormes cantidades de electricidad y, dependiendo de la tecnología utilizada para refrigerarlas, pueden demandar importantes volúmenes de agua.
El debate ya existe en Estados Unidos, donde comunidades y organizaciones cuestionan el impacto de los centros de datos sobre las redes eléctricas, los recursos naturales y las facturas de los usuarios.
En Argentina, la discusión pública todavía es mucho menor porque el país prácticamente no cuenta con grandes centros de datos de esta escala. Pero en la Patagonia existe además un elemento territorial: comunidades mapuches viven en zonas donde se proyectan algunos desarrollos energéticos y mantienen una historia de conflictos con empresas del sector.
Un informe publicado por Chequeado advirtió que Argentina todavía carece de una regulación comercial, ambiental e impositiva específica para los grandes centros de datos y señaló preocupaciones de comunidades por el impacto sobre el agua y otros recursos.
Milei quiere convertir a Argentina en un polo de inteligencia artificial
La apuesta tecnológica forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno.
En mayo de 2024, Milei viajó a Silicon Valley y mantuvo encuentros con dirigentes de algunas de las principales empresas tecnológicas del mundo, entre ellos Sam Altman, de OpenAI; Sundar Pichai, de Google; Mark Zuckerberg, de Meta; y Tim Cook, de Apple.
El objetivo declarado fue atraer inversiones y posicionar a Argentina dentro del ecosistema tecnológico internacional.
El resultado más visible hasta ahora fue el anuncio de Stargate Argentina, aunque el proyecto todavía debe superar varias etapas antes de transformarse en infraestructura efectiva.
La llegada de nuevos inversores también está vinculada a la apuesta energética del Gobierno. La participación de Peter Thiel en Vista Energy, empresa con operaciones en Vaca Muerta, reforzó el interés internacional por el sector energético argentino.
Argentina busca competir con Chile, Uruguay y Paraguay
La carrera regional ya comenzó.
Argentina todavía tiene una infraestructura de centros de datos relativamente pequeña y concentrada principalmente en Buenos Aires.
En cambio, otros países sudamericanos avanzaron en proyectos de mayor escala. Amazon trabaja en un megacentro de datos en Chile, Google desarrolla infraestructura en Uruguay y Paraguay anunció planes para un centro respaldado por Taiwán.
La competencia no es solamente por inversiones tecnológicas. También es por energía, conectividad, estabilidad regulatoria y capacidad para ofrecer infraestructura a la industria de IA.
¿Una oportunidad o una nueva presión sobre los recursos?
El interés de las empresas tecnológicas representa una oportunidad potencial para Argentina: inversiones multimillonarias, infraestructura, empleos especializados, exportaciones de servicios y mayor integración con la economía digital global.
Pero los anuncios todavía deben convertirse en proyectos concretos.
Datos clave
- Hasta US$25.000 millones: inversión potencial de Stargate Argentina.
- 500 MW: capacidad máxima prevista para el proyecto de OpenAI y Sur Energy.
- 500 MW: capacidad potencial que también analiza Pampa Energía en Neuquén.
- US$900 millones: costo estimado de la infraestructura eléctrica para los 500 MW de Pampa.
- 300 MW: primera etapa anunciada por Green Capital en Chubut.
- 3.000 MW: capacidad potencial máxima del proyecto de Green Capital.
- 20-40 MW: escala piloto que algunos inversores consideran antes de avanzar hacia proyectos mayores.
El caso de Stargate Argentina es ilustrativo. OpenAI y Sur Energy anunciaron una iniciativa de hasta US$25.000 millones, pero el proyecto continúa dependiendo de decisiones posteriores, entre ellas la localización definitiva y el contrato de ejecución.
La Patagonia ofrece condiciones que pocas regiones pueden combinar: frío, viento, gas, renovables y grandes extensiones de territorio.
La pregunta que ahora enfrenta el Gobierno de Milei es si Argentina podrá transformar esa ventaja natural en infraestructura tecnológica real, sin trasladar los costos ambientales y energéticos a las comunidades que habitan esos territorios.

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