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«Menem creía tener legitimidad para perdonar a militares y guerrilleros»

Publicado el: 11 mayo de 2026

El periodista y escritor presentó Ceferino Reato su libro Pax Menemista, donde analiza los primeros 18 meses del gobierno de Carlos Menem, sostuvo que el expresidente construyó poder a partir del pragmatismo, los indultos y la búsqueda de superar las antinomias políticas del país.

El periodista y escritor Ceferino Reato presentó su nuevo libro Pax Menemista, una obra que reconstruye los primeros meses del gobierno de Carlos Menem y aborda las decisiones políticas, económicas y militares que marcaron el inicio de la década de 1990 en Argentina.

Reato describió a Menem como “un personaje exuberante”, con “un pragmatismo feroz” y una fuerte capacidad para construir liderazgo político en medio de una profunda crisis económica y social. “Fue un presidente disruptivo. Le gustaba que se hablara de él y convirtió su figura en un personaje nacional”, afirmó el autor.

El libro se centra en el período comprendido entre 1989 y 1990, años atravesados por la hiperinflación, los saqueos y la transición anticipada del gobierno de Raúl Alfonsín al de Menem.

Los indultos y la “pacificación”

Uno de los ejes centrales de Pax Menemista es el análisis de los indultos presidenciales a militares y exguerrilleros vinculados a la violencia política de los años 70. Según Reato, Menem entendía que debía desactivar los focos de tensión política y militar que podían desestabilizar su gestión.

Explicó que los indultos impulsados por el gobierno de Carlos Menem estuvieron directamente vinculados al contexto de crisis institucional y conflictividad que atravesaba el país a fines de los años 80. “Había una necesidad que él veía de pacificar el país porque en medio de esa grave crisis política y social habían ocurrido saqueos y existía un clima de mucha tensión”, sostuvo.

Según detalló, Menem asumió en un escenario marcado por la hiperinflación, la debilidad del Estado y las amenazas provenientes tanto de sectores militares como de grupos armados. “Él sentía que no podía ejercer plenamente el monopolio de la violencia legítima que tiene cualquier jefe de Estado porque ni Alfonsín había podido reprimir los alzamientos carapintadas”, señaló Reato.

El escritor recordó que parte del Ejército seguía dividido tras los levantamientos militares ocurridos durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín y que muchos oficiales rechazaban los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura: «Menem consideraba que tenía la legitimidad suficiente para perdonar en nombre de todos los argentinos a militares y guerrilleros»

Al mismo tiempo, mencionó que el año 1989 había comenzado con el ataque al cuartel de La Tablada, llevado adelante por el Movimiento Todos por la Patria. “Tenía amenazas de un lado y del otro: rebeliones militares o ataques guerrilleros. Y él decide desarmarlos a través del perdón presidencial para ambos sectores”, afirmó.

En ese contexto, recordó medidas simbólicas impulsadas por el menemismo, como la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas y el acercamiento a figuras históricamente enfrentadas al peronismo.

El desmontaje del poder militar

Reato también planteó que existió una continuidad entre los gobiernos de Alfonsín y Menem en el objetivo de reducir el poder político de las Fuerzas Armadas. “Entre Alfonsín y Menem se las arreglaron para desmontar el llamado partido militar”, afirmó.

En ese sentido, mencionó los juicios a las juntas militares, la reducción presupuestaria del Ejército, la privatización de empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas y el fin del servicio militar obligatorio tras el caso Carrasco.

El autor recordó además el levantamiento carapintada encabezado por Mohamed Alí Seineldín en diciembre de 1990, que fue sofocado durante la presidencia de Menem.

Fuente Radiosudamericana