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La vida después de un infarto: herramientas para vivir esta segunda oportunidad

Publicado el: 18 marzo de 2024

Según la Fundación René Favaloro, los infartos son la primera causa de muerte en la Argentina y en el mundo. Cada año fallecen en todo el planeta 17,9 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, incluida la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular. En esta línea, el Dr. Alejandro Amarilla (MP 2682), médico cardiólogo y Jefe de Rehabilitación Cardiovascular del Instituto de Cardiología de Corrientes, brindó tips para llevar adelante una vida saludable tras este episodio de alerta en la salud.

El infarto es la muerte del tejido muscular cardíaco provocada por la obstrucción de una arteria que lleva oxígeno al corazón. Así lo explicó el Dr. Alejandro Amarilla, jefe de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular del Instituto de Cardiología de Corrientes, en una extensa entrevista con Sudamericana.

«Cuando una arteria sufre una obstrucción, esa falta de irrigación genera la muerte de ese tejido. Ese tejido muerto deja de contraerse y de ser funcional», detalló el especialista sobre las consecuencias de un infarto.

Sin embargo, el cardiólogo dejó en claro que un infarto no siempre implica daños irreparables. «Si el paciente llega a tiempo, se trata de abrir esa arteria y volver a llevar oxígeno al músculo para que el tejido no se pierda», señaló. La clave, según Amarilla, está en actuar dentro de las primeras 6 horas. De lograrse, se puede «recuperar la parte del tejido que está siendo amenazada».

El riesgo de sufrir un infarto se origina en la enfermedad ateroesclerótica, una afección donde se acumulan sustancias inflamatorias y colesterol en las paredes arteriales. Esto obstruye paulatinamente los conductos sanguíneos. «La rotura de una de esas placas y la formación de un coágulo es lo que pasa en el infarto», explicó el médico sobre el mecanismo que desencadena el episodio cardíaco.

Sólo en el país se producen entre 40 y 50 mil infartos de miocardio al año y según estimaciones del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, las enfermedades cardiovasculares vienen creciendo a un ritmo mayor al de la tasa de población, y ya alcanzan un 39,3%.

“En diez años las muertes por infarto de miocardio crecieron un 18% (de 14.502 a 17.130); esto representa un fallecimiento cada tres episodios de infarto”. Para el director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICYCC) de la Fundación Favaloro, Oscar Mendiz (MN 73.900), “este panorama compromete a redoblar esfuerzos para trabajar en más campañas de prevención y educación para la salud”.

Para prevenir nuevos eventos en un paciente que ya sufrió un infarto, el Dr. Amarilla resaltó la importancia de corregir los factores de riesgo que provocaron el daño arterial inicial. Según detalló, existen factores de riesgo no modificables, como la edad, el sexo y los antecedentes familiares. Pero también hay una serie de factores modificables clave: hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo y estrés.

«El estilo de vida va a tener importancia sobre la mayoría de los factores de riesgo modificables», advirtió Amarilla. Y agregó: «Alrededor del 60% o más de la población es sedentaria, y la gran mayoría de los pacientes que sufren un infarto son parte de ese grupo».

En esa línea, el especialista hizo hincapié en la necesidad de abandonar el sedentarismo y realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada, como caminar, andar en bicicleta o nadar. «La actividad física es una de las herramientas más importantes en la rehabilitación cardiovascular post infarto», aseguró.

Otro punto clave es la alimentación. Amarilla recomendó evitar alimentos procesados, harinas, azúcares y grasas saturadas, y optar por una dieta basada en vegetales, carnes magras, granos enteros y legumbres. «Idealmente, la mitad del plato debería ser vegetales, un 25% proteínas y el resto hidratos de carbono complejos», ilustró sobre un plato saludable. En cuanto a las bebidas, la recomendación es clara: beber sólo agua o eventualmente con cítricos para saborizar, evitando jugos, gaseosas y alcohol.

El estrés también juega un rol determinante, ya que aumenta el riesgo cardiovascular al dañar el endotelio, la capa interna de las arterias donde se forman las placas de colesterol. Amarilla subrayó que incluso «un episodio agudo de estrés emocional puede ser el factor desencadenante de la rotura de una placa y formación de un coágulo». Por eso, aprender técnicas para manejar el estrés de forma saludable es «muy significativo» para evitar nuevos eventos cardíacos.

En lo que respecta al tratamiento farmacológico, el médico señaló que la mayoría de los pacientes post infarto deberían tomar de por vida antiagregantes plaquetarios como aspirina e hipolipemiantes para reducir el colesterol «malo» LDL. Además, recomendó un abordaje multidisciplinario con programas de rehabilitación cardiovascular que eduquen sobre actividad física, nutrición y manejo del estrés.

«Luego del infarto, hay pacientes que por miedo restringen su vida, y otros que niegan los cambios necesarios. Nuestro objetivo es que entiendan que pueden volver a la normalidad con menor riesgo que antes, corrigiendo los factores clave», enfatizó Amarilla.

El médico concluyó con un mensaje esperanzador: «Se puede evitar un segundo infarto y la muerte si uno hace las cosas bien. Es una segunda oportunidad para tener una vida saludable, con muy buena calidad y cantidad de años por delante».

Fuente Radio Sudamericana