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La historia detrás de las mujeres albinas que vendían su pelo para las extensiones de Susana Giménez

Publicado el: 23 agosto de 2026

Miguel Romano recordó el particular método con el que obtenía el pelo para Susana Giménez y dio detalles del dinero que recibían las mujeres que lo vendían.

Durante años, las extensiones y los voluminosos peinados de Susana Giménez se convirtieron en una de las marcas registradas de su imagen. Ahora, Miguel Romano, histórico peluquero de la conductora, dio a conocer detalles de cómo conseguía el cabello que utilizaba para crear esos recordados looks.

El estilista se refirió al tema durante una entrevista en La mañana con Moria, donde repasó parte de su trabajo junto a la diva y confirmó una historia que circulaba desde hacía tiempo: parte del pelo utilizado provenía de personas con albinismo que se acercaban para vender sus cabelleras.

Durante la charla también participó Paola Romano, hija del reconocido peluquero, quien recordó cómo se realizaban esas compras y aportó detalles sobre quienes llegaban al salón con el objetivo de vender su cabello.

El particular origen de las extensiones de Susana Giménez

El tema apareció cuando Fátima Florez, quien se encuentra al frente del programa mientras Moria Casán está de vacaciones, le preguntó directamente a Romano por las versiones relacionadas con el cabello de Susana. Fue entonces cuando el peluquero confirmó que mujeres con albinismo vendían su pelo para que posteriormente pudiera ser utilizado en las extensiones de la conductora.

Paola intervino en la conversación para explicar uno de los motivos por los que esas cabelleras eran tan buscadas. “Las albinas venían solas porque se les pagaba diez veces más el pelo”, aseguró.

La hija del estilista contó que la situación se volvió cada vez más conocida y que no eran únicamente mujeres quienes se acercaban. Con el paso del tiempo, también comenzaron a presentarse hombres con albinismo interesados en vender su cabello.

“Estaba asombrada de la cantidad de albinos que venían todas las semanas solamente para venderle pelo a Susana Giménez”, recordó sobre aquella época.

Sin embargo, conseguir el cabello necesario no era algo inmediato. Romano explicó que debían esperar a que alcanzara una extensión considerable antes de poder comprarlo y utilizarlo para los peinados. “Es muy difícil porque tarda mucho el pelo en crecer. Tiene que estar tres años”, señaló el estilista.

Los requisitos que debía cumplir el cabello para poder utilizarlo

Otro de los puntos que se abordó durante la entrevista fue si quienes llegaban al salón conocían de antemano para qué se utilizaría el pelo que vendían. Según explicó Paola, el destino de esas cabelleras ya era conocido entre las personas que se acercaban.

“Ya lo sabían porque el runrún corría, entonces venían a venderlo especialmente y nos cobraban bastante, no es que nos regalaban el pelo”, detalló.

Además del tipo de cabello, existía una condición fundamental para que Romano pudiera adquirirlo. Según contó el peluquero, la cabellera tenía que superar los 50 centímetros de largo.

Una vez obtenido, ese pelo podía ser cortado y combinado con otras cabelleras hasta conseguir el volumen y la extensión necesarios para realizar los característicos looks que Romano preparó durante años para Susana Giménez.