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Jasy Jateré, el niño de la siesta que aún habita el imaginario correntino

Publicado el: 6 julio de 2026

De cabellos dorados, un bastón de oro y un silbato capaz de atraer a los niños, el Jasy Jateré es una de las figuras más conocidas de la mitología guaraní. Para el antropólogo José Humberto Miceli, estos relatos son mucho más que historias populares: cumplen una función social, transmiten valores y ayudan a interpretar el mundo.

Jasy Jateré, el niño de la siesta que aún habita el imaginario correntino

 

En Corrientes, hablar del Jasy Jateré es hablar de una de las figuras más arraigadas del patrimonio cultural guaraní. La leyenda lo describe como un niño pequeño, desnudo, de cabellos dorados y ondulados, que recorre el monte durante las horas de la siesta portando un bastoncillo de oro, fuente de su poder mágico, y un silbato con el que imita el canto de los pájaros.

Según la tradición, el Jasy Jateré es el cuarto hijo de Taú, espíritu del mal, y de Keraná, la diosa del sueño. Vive en huecos de grandes árboles y aparece especialmente en la época del avatiky o maíz tierno, uno de sus alimentos preferidos.

El licenciado en Antropología Cultural José Humberto Miceli explicó a www.radiosudamericana.com que el mito es mucho más que un relato fantástico. «El mito es una narración sobrenatural que explica el origen de las cosas y sirve de fundamento a la interpretación del mundo de una cultura», sostuvo.

El especialista señaló que estas historias cumplen una función concreta en la sociedad. «Personajes como el Pombero o el Jasy Jateré funcionan como custodios. Son figuras de prevención y advertencia sobre los peligros y los riesgos», afirmó.

En el caso del Jasy Jateré, la advertencia está dirigida principalmente a los niños. La leyenda cuenta que el pequeño ser del monte atrae a quienes no duermen la siesta mediante el poder de su bastón y su silbato. En algunas versiones, los conduce hasta su refugio para alimentarlos con miel y frutas; en otras, se dice que los entrega a su hermano caníbal, el Aó Aó.

La tradición popular también le atribuye un extraño poder. «Cuando como muestra de afecto besa a un chico en la boca, éste se vuelve tonto y mudo», señala uno de los relatos que han atravesado generaciones en el litoral argentino y paraguayo.

Para Miceli, el verdadero valor de estas narraciones reside en la capacidad de transmitir normas de convivencia y mantener el equilibrio social. «No podemos pensar el mundo sin procesos de simbolización. Los mitos regulan las relaciones humanas, la relación con el medio ambiente y los valores morales y estéticos de una comunidad», explicó.

El antropólogo advirtió que, aunque muchas personas aseguren no creer en estos personajes, el pensamiento mítico sigue vigente. «La gente sigue sintiendo un escalofrío, una especie de temor ante lo sobrenatural. El mito permanece porque responde a necesidades profundas del ser humano», afirmó.

Incluso, señaló que estas creencias actúan como mecanismos de protección social. «Cuando los mitos se rompen, la gente pierde lo que el hombre de campo llama el ‘ataje’. Se pierde un límite simbólico y eso puede llevar a conductas más depredadoras con el ambiente y con los demás», sostuvo.

La leyenda también describe las debilidades del Jasy Jateré. Se cree que pierde toda su magia si es despojado de su bastoncillo y su silbato. Para lograrlo, la tradición popular afirma que es necesario embriagarlo, ya que es aficionado a la bebida. Otra costumbre extendida en las zonas rurales consiste en dejar tabaco cerca de las viviendas o en las entradas del monte para ganar su amistad y evitar sus travesuras.

 

Miceli remarcó que estas historias forman parte de un patrimonio inmaterial que todavía tiene mucho por estudiarse. «Corrientes tiene los mitos, pero todavía falta construir una interpretación antropológica y epistemológica de casi 500 años de historia registrada», indicó.

El especialista también manifestó su preocupación por los cambios culturales de las nuevas generaciones. «Hay un proceso de anulación del pensamiento en niños y adolescentes por el uso inadecuado de internet y de la inteligencia artificial. Si muere el pensamiento mítico, que es el que da equilibrio, muere la sociedad misma», advirtió.

Lejos de desaparecer, el Jasy Jatere continúa presente en la memoria colectiva correntina. Su silbido sigue siendo, para muchos, la representación de un antiguo mensaje que atraviesa generaciones: el monte tiene sus reglas, la siesta merece respeto y las historias compartidas siguen siendo una forma de comprender el mundo.