Histórico batacazo del peronismo en Marcos Juárez para quebrar medio siglo de hegemonía del PRO

Con más del 90% de las mesas escrutadas, el candidato local se impuso con holgura y desplazó al exintendente Pedro Dellarossa.
El mapa político de la provincia de Córdoba registró este domingo un movimiento de alto impacto institucional. En el corazón de la llamada pampa gringa, el peronismo protagonizó un auténtico batacazo al imponerse en las elecciones municipales de Marcos Juárez.
Es que se trata de un territorio simbólico por excelencia al ser considerado históricamente como el «kilómetro cero» de Cambiemos, el laboratorio electoral donde el PRO y el radicalismo amalgamaron por primera vez la alianza que un año después llevaría a Mauricio Macri a la Casa Rosada.
Con el escrutinio superando el 90% de los sufragios, Germán Font —quien encabezó la boleta vecinal de Generación Marcos Juárez acompañado por el titular del PJ local, Eduardo Foresi— se alzó con la victoria tras cosechar el 46% de los votos. De esta manera, consumó una diferencia superior a los 25 puntos sobre su principal perseguidor, el exintendente Pedro Dellarossa, quien buscaba su tercer período al frente del municipio pero quedó relegado al segundo lugar con en torno al 19%.
En tanto, el tercer puesto quedó en manos de Gerardo Pasquali, representante de una coalición entre la UCR y el Partido Demócrata, que superó los 16 puntos.
La consagración de Font rompe una racha de medio siglo sin triunfos del justicialismo en el distrito y reconfigura los equilibrios de poder en la región.
Pocos minutos después de conocerse los resultados, el flamante intendente electo confirmó que recibió las felicitaciones telefónicas del gobernador cordobés, Martín Llaryora, quien posteriormente ratificó públicamente su respaldo al señalar que el nuevo mandatario «tiene la fuerza y la capacidad para hacer que Marcos Juárez siga creciendo».
El ocaso de las marcas tradicionales y la jugada libertaria que no fue
La contienda estuvo signada por un escenario atípico, caracterizado por la fragmentación de los sellos tradicionales y un marcado repliegue de las estructuras nacionales. Con una participación electoral que apenas alcanzó el 62,5% del padrón, la elección se dirimió en un plano estrictamente distrital, condicionado por internas previas que dinamitaron la unidad opositora.
Por un lado, el PRO le retaceó su sello oficial a Dellarossa pese a los guiños públicos que el exjefe comunal recibió de referentes nacionales como el expresidente Macri o la senadora Patricia Bullrich, obligándolo a competir con un armado propio. Por otro lado, la estrategia del cordobesismo buscó evitar a toda costa la cristalización de un frente unificado que amalgamara a la oposición bajo el paraguas de La Libertad Avanza (LLA).
Los libertarios, encabezados en la provincia por el diputado Gabriel Bornoroni y con gestiones directas del operador nacional Eduardo «Lule» Menem, intentaron durante meses sumar a Dellarossa para que compitiera bajo la estética violeta.
Sin embargo, ante la negativa del exintendente de despegarse de su identidad macrista y la posterior decisión de retirarle el respaldo a Pasquali —quien finalmente debió recurrir a la UCR—, el oficialismo nacional terminó quedándose sin una expresión pura en las urnas, facilitando el camino para que el peronismo capitalice el descontento y escriba una página inédita en la historia política marcosjuarense.

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