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Facundo Manes: “Hay que invertir en el cerebro si queremos sobrevivir a la revolución tecnológica”

Publicado el: 28 abril de 2026

El neurocientífico analizó en Infobae al Mediodía, por qué el cerebro es el activo central de la economía y la salud pública en la era de la Inteligencia Artificial

En una entrevista exclusiva en Infobae al Mediodía, el neurocientífico Facundo Manes, creador de INECO, planteó que el futuro de la economía y la cohesión social depende de priorizar la inversión en el cerebro y la salud mental, en un contexto de revolución tecnológica y desigualdad creciente.

Durante la columna semanal de Daniela Blanco, directora editorial de Infobae, en el programa de Maru DuffardAndrei Serbin PontJimena GrandinettiFede Mayol y Facundo KablanManes abordó la urgencia de invertir en el cerebro.

Invertir en salud mental en el siglo XXI definitivamente es una llave transformadora”, sostuvo Blanco, mientras Manes profundizó: “El mundo está envejeciendo, y la demencia, el Alzheimer y otras problemáticas asociadas a la edad van a tener más impacto en países como el nuestro, de mediano y bajo ingreso. Esto ya es un tema económico, social y humano fenomenal”.

La inversión en el cerebro como política de desarrollo

Manes enfatizó que “el sesenta por ciento de las demencias hoy se sabe que pueden ser prevenibles”, y detalló que el impacto de las enfermedades neurológicas será mayor en países de ingresos medios y bajos, como la Argentina. “Si cuidamos el colesterol, la glucosa en sangre, la tensión arterial, si comemos para el corazón, si no fumamos, si hacemos ejercicio físico, si tenemos vida social intensa, si aprendemos cosas nuevas, hoy podemos prevenir. Por eso, invertir en el cerebro es clave”, remarcó.

Seis personas en un panel de televisión de Infobae, sentadas en una mesa ovalada con laptops y tazas, frente a una pantalla con un paisaje urbanoFacundo Manes advirtió que el futuro económico y la cohesión social dependen de priorizar la inversión en el cerebro y la salud mental

Ante la consulta sobre si es posible evitar por completo estos trastornos o solo demorarlos, Manes aclaró: “Si uno puede postergar la aparición de los síntomas, ya la aparición de los síntomas coincide con la expectativa de vida. O sea, no aparece”. De este modo, explicó que retrasar la manifestación de una enfermedad neurológica puede equivaler, en la práctica, a no padecerla durante la vida activa.

Blanco recordó que solo “el dos por ciento de los presupuestos en salud se destinan a salud mental”, lo que, según sus palabras, constituye “la primer paradoja del globo hoy”. Además, destacó la reciente cumbre internacional liderada por INECO en Buenos Aires: “Han venido los mayores neurocientíficos del mundo a debatir a la Argentina”. Y Manes agregó: “Se discutió cómo los países, las organizaciones y las personas, si quieren sobrevivir en el siglo XXI de la revolución tecnológica, vamos a tener que invertir en el cerebro”.

El neurocientífico hizo hincapié en el vínculo entre desigualdad, pobreza y desarrollo cognitivo: “El 60 % de los chicos en Argentina vive en la pobreza. La pobreza produce un impuesto cognitivo: no solo la malnutrición, sino la falta de estímulo afectivo y cognitivo. Este tema es económico, de productividad y de democracia en la era de la inteligencia artificial”.

Desigualdad cognitiva y meritocracia bajo la lupa

El impacto de las enfermedades neurológicas será mayor en países de ingresos medios y bajos, como la Argentina, sostuvo Manes

La conversación derivó en el concepto de “grieta cognitiva”: “La meritocracia, que a veces nos confundimos en Argentina, es otro tema. Para que exista meritocracia tenemos que salir del mismo escalón. La meritocracia fue un concepto que muchas veces los herederos lo usaban para justificar su herencia, porque está esta desigualdad cognitiva”, advirtió Manes.

Ejemplificó la raíz de la desigualdad cognitiva antes de la escolarización relatando un experimento realizado en Ecuador: “Agarraron a chicos de cuatro años, de clase media, bien nutridos, bien estimulados afectiva y cognitivamente, y chicos que venían de sectores del 60% de pobreza. Les mostraban sesenta figuras: computadora, camisa, saco, papel. Los primeros podían denominar las sesenta figuras. Los chicos que venían de un ambiente de pobreza, solamente diez”.

Así, subrayó que la brecha en el desarrollo cognitivo ya existe desde la primera infancia, mucho antes del ingreso al sistema educativo formal.

Sobre cómo revertir esa brecha, Manes insistió: “Invertir. Que nos dejemos de pavadas en Argentina y pongamos todos de acuerdo. En Ghana y Corea del Sur, a mediados del siglo pasado, el ingreso per cápita era el mismo. Corea invirtió en nutrición, educación, ciencia, tecnología e instituciones. Hoy es una de las potencias tecnológicas del mundo. La diferencia fue la inversión en conocimiento”.

Primer plano de Facundo Manes, un hombre de mediana edad con cabello oscuro, traje azul y camisa blanca, con un micrófono de solapa, frente al logo de InfobaeManes explicó que postergar la aparición de los síntomas neurológicos puede equivaler a no padecerlos durante la vida activa de las personas

Cuestionó, además, la falta de visión estratégica de la dirigencia argentina: “El problema de acá es la dirigencia, el establishment y la corrupción. Todos piensan en la próxima elección, y no en su país. Si Argentina invierte en esto, tenemos ideas y recursos humanos. Pero sin justicia y con corrupción, vamos a seguir discutiendo pavadas de coyuntura veinte años más”.

Nutrición, estímulo y el impacto de la pandemia en el cerebro

Consultado por la importancia de la nutrición y la estimulación en el desarrollo cerebral, Manes relató un experimento en Jamaica: “A todos los chicos malnutridos, mal estimulados cognitiva y afectivamente, les dieron nutrición adecuada, pero solo a la mitad, por un año o más, una o dos veces por semana, iban con juguetes. Los siguieron veinte años. Nutrición igual. Veinte años después, los que recibieron estímulo afectivo y cognitivo fueron mejores en matemáticas, educación, menos depresión, menos crímenes. La nutrición es fundamental, pero no suficiente: hay que sumar afecto y estímulo cognitivo”.

En la cumbre de INECO en Buenos Aires debatieron los mayores neurocientíficos del mundo sobre la importancia de invertir en el cerebro

Reconoció que el cerebro es plástico y que “nunca es tarde para empezar”. Por otro lado, subrayó los efectos de la pandemia: “El impacto educativo en la Argentina será de seis, siete décadas. Los chicos que no tuvieron un año y medio de clases lo van a arrastrar por generaciones. El impacto mental lo estamos viendo: depresión, estrés, ansiedad. Estamos rotos”.

Manes alertó, además, sobre el impacto nocivo del uso intensivo de redes sociales y comparaciones constantes: “Hoy cualquiera se compara y eso genera frustración y depresión. La revolución tecnológica, la pandemia y la desigualdad producen violencia y una epidemia de trastornos cerebrales”.