Desarrollan un parche con células madre que regenera vasos sanguíneos en el corazón

En un estudio preclínico de cuatro semanas, investigadores de la Universidad de Stanford los aplicaron sobre el corazón de cerdos con cardiopatía coronaria y observaron mejor desempeño y más microvasos
La cardiopatía isquémica es un daño cardíaco causado por el estrechamiento de las arterias coronarias. También se conoce como enfermedad arterial coronaria o cardiopatía coronaria. Cuando las arterias se estrechan, llega menos sangre y oxígeno al músculo cardíaco, lo que puede provocar un infarto, señaló la Asociación Americana del Corazón.
El tratamiento se basa en la causa de la isquemia, explicó la entidad. “Los medicamentos, los procedimientos o las cirugías pueden mejorar el flujo sanguíneo al músculo cardíaco”, añadió.
Un equipo de la Universidad de Stanford, EE. UU. desarrolló parches de organoides vasculares, que ofrecen una nueva esperanza para el tratamiento de la enfermedad.
Los investigadores probaron organoides vasculares en cerdos con cardiopatía isquémica y observaron una mejora de la función cardíaca, un resultado que apunta a una posible vía terapéutica para una enfermedad que hoy carece de tratamiento dirigido a los microvasos del corazón. El hallazgo, publicado este 2 de julio en Stem Cell Reports, todavía requiere ensayos futuros de seguridad y eficacia antes de cualquier uso en pacientes.
En qué consiste la innovación

La relevancia del trabajo está en el blanco terapéutico: los microvasos, esenciales para una circulación uniforme dentro del músculo cardíaco, no cuentan con tratamientos específicos, aunque los vasos sanguíneos de mayor tamaño sí pueden reemplazarse con cirugía para restablecer el flujo.
En la cardiopatía isquémica, también llamada enfermedad de las arterias coronarias, la obstrucción vascular reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a las células del corazón, que terminan muriendo y pueden desencadenar un infarto o insuficiencia cardíaca.
El estudio siguió durante cuatro semanas a cerdos con cardiopatía isquémica a los que se les colocaron parches de organoides sobre la superficie externa del corazón. Frente a los animales no tratados, los que recibieron los parches mostraron mejor función cardíaca y una atenuación de la progresión de la enfermedad hacia la insuficiencia cardíaca.
Los organoides se fabricaron con células humanas de sangre y médula ósea

El equipo encabezado por Yasuhiro Shudo, de Stanford University, generó los organoides vasculares, que son pequeños agregados de células capaces de formar nuevos vasos sanguíneos, a partir de células progenitoras endoteliales aisladas de sangre humana y de células musculares lisas derivadas de células madre mesenquimales de médula ósea humana. Esos organoides son pequeños agregados celulares con capacidad de formar nuevos vasos sanguíneos.
La respuesta central del estudio es esta: los parches no solo permanecieron vivos durante varias semanas, sino que además sus células aparecieron en capas más profundas de los corazones porcinos, lo que sugiere que migraron desde la superficie hacia el tejido cardíaco. Ese comportamiento se asoció con regeneración microvascular y recuperación funcional en un modelo animal de gran tamaño.
Según la publicación, los parches también estimularon de forma indirecta al corazón de los cerdos para formar nuevos microvasos. El trabajo añade que podrían haber contribuido a preservar la viabilidad de las células del músculo cardíaco mediante la liberación de proteínas que favorecen la supervivencia celular.

Como resultado conjunto de esos mecanismos, los corazones trasplantados con los organoides presentaron una mayor densidad y madurez de microvasos. Ese dato es el eje biológico del estudio: no se trató solo de una señal funcional, sino de cambios medibles en la red vascular fina del tejido cardíaco.
La prueba se considera un primer paso antes de evaluar su uso en pacientes
La cardiopatía isquémica es una de las principales causas de muerte y enfermedad en los países occidentales. El interés de este modelo radica en que se evaluó en cerdos, cuya fisiología y tamaño cardíaco son similares a los del corazón humano.
Los autores definen el trabajo como una prueba de concepto de que los organoides vasculares obtenidos a partir de una fuente accesible de células madre humanas podrían convertirse en un tratamiento eficaz para esta enfermedad. El estudio no plantea una aplicación clínica inmediata y subraya que aún deben realizarse investigaciones futuras para confirmar seguridad y eficacia.

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