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De los ronquidos a la presión alta: la accidentada audiencia del juicio a «Pity» Álvarez

Publicado el: 3 septiembre de 2026

La quinta jornada estuvo marcada por un nuevo cruce por los reiterados episodios de somnolencia del músico, que luego debió ser asistido por el SAME. Los peritos dieron detalles sobre la distancia y trayectoria de los disparos y la sobrevida de Cristian Díaz

La quinta audiencia del juicio contra “Pity” Álvarez terminó antes de lo previsto y con el músico trasladado en ambulancia al Hospital Fernández. El diagnóstico: presión alta e hiperglucemia. Al cierre de esta nota, todavía permanecía internado en observación “a la espera de los resultados de los análisis que le efectuaron”, según confiaron desde su círculo a Infobae.

El primer indicio de que sería una audiencia accidentada apareció apenas veinte minutos después de su comienzo. “No voy a permitir que el imputado ronque”, advirtió el juez Gustavo Goerner. Álvarez llevaba más de media hora dormido: estuvo roncado antes de que ingresaran los magistrados y, una vez iniciado el debate, volvió a cabecear y a quedarse con la boca abierta mientras declaraba la primera testigo.

La escena provocó un nuevo cruce entre la defensa y el tribunal. Los abogados de Álvarez, Javier Baños y Sebastián Queijeiro, sostuvieron que no estaba en condiciones de seguir la audiencia, mientras que Goerner recordó que ya había autorizado al acusado a retirarse si no podía mantenerse despierto. “Si no se puede retirar, lo voy a retirar yo”, advirtió. “No voy a permitir más interrupciones del debate”, agregó.

Poco más de una hora después, cerca de las 12.25, la discusión sobre el estado del músico dejó de girar alrededor de sus ronquidos. Álvarez pidió permiso para ir al baño, salió de la sala y ya no regresó. Al advertir que pasaban los minutos y seguía sin volver, una de sus abogadas fue a buscarlo. Regresó poco después con la noticia: “Dijo que se sentía mal”.

“Si hace falta llamen al SAME”, pidió el presidente del tribunal. De inmediato se dispuso un cuarto intermedio.

Para esa altura el músico se encontraba en el patio del edificio de los tribunales de la calle Paraguay al 1500. A pesar del frío, permanecía en remera de manga corta sentado contra la pared. “Estaba como sofocado”, contó a Infobae “Pachi”, su histórico jefe de seguridad. Mientras estaba allí, sus abogados le acercaron una Coca-Cola.

A las 12.34 llegó una ambulancia del SAME. Los médicos lo revisaron allí mismo y constataron que tenía la presión y la glucemia elevadas. Durante la evaluación, y en presencia de esta cronista, uno de los profesionales le preguntó si había consumido cocaína. “Creo que sí”, respondió Álvarez. Todavía llevaba puesta una vincha con una linterna a la altura de la frente.

De los ronquidos al cruce con el tribunal

“Pity” llegó a los tribunales junto a su hermana Silvina pasadas las 10.20, envuelto en una campera camuflada amarilla y verde, en medio del alboroto habitual. Tras ingresar a la sala, se ubicó junto a sus abogados y, a los pocos minutos, se quedó dormido.

Sus ronquidos comenzaron a escucharse en una sala todavía casi vacía. La audiencia, que estaba prevista para las 10, se encontraba demorada por un inconveniente técnico.

El primero en ingresar fue el fiscal Sandro Abraldes, quien saludó uno por uno y con la mano a los cinco defensores. Cuando vio al músico roncando, esbozó una sonrisa. Luego aparecieron los jueces Hugo Navarro y Juan María Ramos Padilla y, segundos después, se sumó Gustavo Goerner, presidente del tribunal.

Con la llegada de los magistrados, “Pity” dejó de roncar, se puso de pie y se bajó la capucha de la campera. Por primera vez desde que comenzó el debate, no estaba presente su manager, Santiago Ruiz. Mientras se aguardaba el inicio, Álvarez permaneció recostado en su silla. En un momento tomó gaseosa y, poco después, volvió a echar el cuerpo hacia atrás.

La audiencia finalmente comenzó a las 10.55 con la declaración por Zoom de Melina Brenda Michel, técnica universitaria en Balística y Armas Portátiles, quien al momento del crimen se desempeñaba en la División Balística de la Policía de la Ciudad.

Michel explicó que realizó la pericia de cotejo del arma secuestrada. Aunque inicialmente dijo no recordar el resultado, reconoció su firma en el informe y, al repasarlo, confirmó que las vainas habían sido percutidas y los tres proyectiles disparados por la pistola analizada, que resultó apta para producir disparos.

Durante buena parte de su declaración, Álvarez permaneció dormido, cabeceando y por momentos con la boca abierta. Fue entonces cuando se produjo el cruce entre la defensa y Goerner.