El arbitraje de Nicolás Ramírez en el Superclásico «está desaprobado»

Ernesto Meza, árbitro FIFA e instructor de árbitros de AFA, analizó la actuación de Nicolás Ramírez en el último encuentro entre Boca y River. Consideró acertada la expulsión de Martínez Quarta y Montiel en el Millonario, pero sostuvo que Lautaro Blanco también debió ser expulsado. Además, entendió que Leandro Paredes merecía una segunda amarilla y consiguiente expulsión
El instructor de árbitros de AFA Ernesto Meza evaluó la actuación de Nicolás Ramírez en el Superclásico disputado el domingo 1 de noviembre en La Bombonera, donde Boca Juniors venció 1 a 0 a River Plate por la fecha 15 del Torneo Clausura 2026.
En diálogo con Radio Sudamericana, consideró que el árbitro tuvo un desempeño por debajo de lo aceptable, «desaprobado» y señaló diferencias de criterio en algunas jugadas, especialmente en la falta de Lautaro Blanco sobre un futbolista de Boca y en una sujeción a Nicolás Otamendi durante un tiro de esquina.
Al repasar las decisiones de Ramírez, Meza consideró acertadas las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel. En el primer caso, explicó que la infracción sobre Miguel Merentiel reunió los cuatro requisitos reglamentarios para sancionar una ocasión manifiesta de gol, conocida como DOGSO: la dirección hacia el arco, la distancia a la meta, la posibilidad de controlar el balón y la cantidad y ubicación de los jugadores.
“Al darse las cuatro consideraciones en un 100%, esto es DOGSO o es oportunidad manifiesta de gol”, explicó.
El instructor sostuvo que, aunque Merentiel todavía no tenía el control de la pelota, contaba con la posibilidad de dominarla y quedar frente al arquero. También señaló que la ubicación de los jugadores y la velocidad del delantero fueron aspectos determinantes para justificar la expulsión. “Si no le cometía infracción, quedaba mano a mano con el guardameta. Entonces se cumplen las consideraciones”, afirmó.
La decisión de expulsar a Martínez Quarta llegó después de que el VAR, a cargo de Silvio Trucco, convocara a Ramírez para revisar la jugada en el monitor. Para Meza, el árbitro podría haber advertido la infracción desde el campo, aunque consideró que la tecnología permitió corregir la decisión.
La jugada de Lautaro Blanco y la falta de intervención del VAR
Uno de los principales cuestionamientos del instructor estuvo relacionado con la acción de Gonzalo Montiel sobre Lautaro Blanco, que terminó con la expulsión del defensor de River. Meza entendió que la infracción fue correctamente sancionada como «juego brusco grave», porque el impacto puso en riesgo la integridad física del jugador de Boca.
En su análisis, tuvo en cuenta la intensidad, la velocidad y la fuerza del contacto, además del punto de impacto: los tapones de Montiel sobre el tobillo de Blanco.
Sin embargo, consideró que una acción anterior de Blanco también reunía las condiciones para ser sancionada con tarjeta roja. “En la situación de Blanco fue similar también, o sea, utilizó fuerza excesiva, puso en peligro la integridad física del jugador, el contacto, el punto de contacto fue al tobillo y con la parte del talón donde están los tapones”, explicó.
Para Meza, el VAR debía convocar al árbitro a una revisión de campo para que analizara esa infracción. “La tenía que invitar a un field review, a una revisión de campo, para que el árbitro evalúe esa situación”, sostuvo.
El instructor insistió en que la diferencia de criterio entre ambas jugadas fue uno de los puntos que afectaron la evaluación general del arbitraje.
Por qué el VAR no podía intervenir en la jugada de Paredes
Otra de las acciones reclamadas por River fue una infracción de Leandro Paredes sobre Tomás Galván. El mediocampista de Boca ya estaba amonestado y los futbolistas del equipo visitante pidieron una segunda tarjeta amarilla, que habría significado su expulsión.
Meza consideró que la falta merecía una amonestación, aunque explicó que el VAR no podía intervenir para revisar una segunda tarjeta amarilla. “Al tener encuadrado esto, es una situación temeraria. Y la situación temeraria conlleva a una amonestación”, señaló.
Luego aclaró: “La doble tarjeta amarilla hasta ahora no está dentro del protocolo VAR”.
De esta manera, diferenció esa jugada de las acciones que podían derivar en una expulsión directa y, por lo tanto, habilitar una revisión desde la cabina arbitral.
El reclamo por la sujeción a Otamendi
Meza también se refirió a una acción dentro del área de Boca, durante un tiro de esquina, en la que Nicolás Otamendi fue sujetado por un futbolista rival. Según su interpretación, el contacto continuó cuando la pelota ya estaba en juego e impidió el desplazamiento del defensor de River.
“En el momento de que el balón esté en juego, la sujeción la está realizando el jugador de Boca. Y termina, digamos, impidiendo el desplazamiento del jugador de River”, explicó.
Para el instructor, esa situación también debía ser revisada por el VAR, que podía convocar a Ramírez para evaluar si correspondía sancionar penal. “También cuando hay una posibilidad de que sea un penal, también debe actuar el VAR”, remarcó.
“No fue aceptable para nada el arbitraje”
Meza cuestionó el desempeño general de Ramírez: “Un desaprobado”, calificó. Y explicó: “Lo mínimo es aceptable y esto estaría debajo de lo aceptable”.
El instructor reconoció que Ramírez venía realizando una buena carrera, pero sostuvo que las decisiones del Superclásico no estuvieron a la altura de lo esperado. “Redondeando todo, es que no fue aceptable para nada el arbitraje de Ramírez”, afirmó.
También señaló que un árbitro debe prepararse para conducir partidos de alta exigencia, controlar los cruces entre los jugadores y evitar que las discusiones terminen ocupando el centro de la escena.
“Cuando uno es designado para dirigir un clásico tiene que prepararse para eso y tomarlo con alegría y decir: acá voy a dejar todo de mí para que salga todo bien y que se hable de las jugadas y no del arbitraje”, concluyó.

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