Feliz día de la Madre…!!!!

En 1905, Anna Jarvis perdió a su madre, Ann Reeves Jarvis, que había dedicado buena parte de su vida a mejorar las condiciones sanitarias de las familias de Virginia Occidental y a promover la reconciliación entre vecinos enfrentados por la Guerra Civil. Anna decidió honrarla estableciendo una jornada dedicada a todas las madres. El 10 de mayo de 1908 organizó las primeras celebraciones. Se repartieron claveles blancos, la flor preferida de su madre, y comenzó una iniciativa que pronto se extendió por el país.

El éxito fue extraordinario. En 1909, la celebración ya movilizaba a numerosas ciudades estadounidenses y despertaba interés en el extranjero. En 1914, el presidente Woodrow Wilson proclamó el segundo domingo de mayo como Día de la Madre. Anna había conseguido su propósito. Sin embargo, pocos años después comenzó a combatir la comercialización de la fecha. Le indignaba que se aprovechara el homenaje para vender flores, tarjetas y golosinas. Llegó a organizar boicots y protestas contra quienes habían convertido su iniciativa sentimental en un negocio.

La expansión de la celebración y la llegada a Argentina
Para entonces, la celebración ya se había esparcido. En la Argentina, la Asociación Cristiana de Jóvenes fue una de sus primeras impulsoras antes de 1917. Sus celebraciones reunían familias, incluían discursos, música y proyecciones. Los asistentes recibían flores blancas y tarjetas para escribir a sus madres ausentes. En 1922, la asociación llegó a distribuir carteles alusivos entre los comerciantes porteños.
También el Ejército de Salvación adoptó la costumbre. En mayo de 1918 organizó conferencias en distintos barrios de Buenos Aires. Al año siguiente promovió una celebración que invitaba a los hijos a llevar una flor blanca, reconciliarse con sus madres y agradecerles. El homenaje incluía exhortaciones religiosas y llamados a abandonar el alcoholismo. Las flores adquirieron un lenguaje propio: las blancas recordaban a las madres fallecidas; las encarnadas homenajeaban a las que vivían.
La iniciativa encontró nuevos promotores. Siempre en mayo, el Club Argentino de Mujeres premiaba a las madres de familias numerosas. Los regalos podían ser modestos: un dibujo infantil, una carta, una prenda confeccionada en casa o un ramo de nomeolvides.
De festejar el Día de la Madre en mayo o Navidad a octubre
Sin embargo, mayo no era el único mes. La asociación Cantinas Maternales llevaba años organizando su propio Día de la Madre en Navidad. La entidad distribuía alimentos, ropa y otros auxilios entre mujeres necesitadas. Mientras tanto, octubre adquiría una significación religiosa particular. En 1931, al cumplirse quince siglos del Concilio de Éfeso, el papa Pío XI extendió a toda la Iglesia la festividad de la maternidad divina de María. Aquel concilio, celebrado en 431, había reconocido a la Virgen el título de Madre de Dios. El decreto pontificio de enero de 1932 fijó la celebración para el 11 de octubre, una fecha que ya contaba con antecedentes litúrgicos.
La tradición suele atribuir al presidente José Félix Uriburu la decisión de establecer el Día de la Madre argentino en octubre. Sin embargo, no se ha encontrado una disposición suya que confirme esa intervención.
El paso decisivo hacia la fecha actual aparece en octubre de 1941. El Club de Madres de Buenos Aires, fundado en 1908, organizó una Semana de la Madre que comenzó el lunes 13 y culminó el domingo 19, tercer domingo del mes. Su presidente, Lucía Birabén de Hylton Scott, propuso una celebración centrada en la vida familiar. Los hijos debían saludar a sus madres al despertar, escribirles cartas, prepararles obsequios, adornar la mesa con flores y eximirlas de sus tareas habituales. Los niños podían regalar dibujos, golosinas o pequeñas labores realizadas por ellos mismos. También se invitaba a participar a los hijos adultos.

El tercer domingo de octubre cae siempre después del 11, festividad de la maternidad divina de María. Esa proximidad permite suponer que la elección de la fecha estuvo vinculada con la celebración religiosa, aunque no se ha encontrado documentación que confirme esa relación.
Durante algunos años convivieron tres fechas para homenajear a las madres: el segundo domingo de mayo, el tercer domingo de octubre y Navidad. La campaña del Club de Madres fue ganando espacio hasta imponerse en las costumbres argentinas.
La celebración había recorrido un largo camino desde aquel homenaje estadounidense de 1908. Entre flores, donaciones, premios y regalos, perduró una propuesta del Club de Madres de 1941 que conserva toda su vigencia: que los hijos dedicaran un día del año a agradecer a sus madres el amor y la dedicación recibidos a lo largo de sus vidas.

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