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miércoles 21 de febrero de 2024

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El Ministerio de Salud prohibió la importación, comercialización y publicidad de cigarrillos electrónicos

La cartera que encabeza Carla Vizzotti impulsó la medida por su «potencial riesgo para la salud de la población» y de «desarrollo de comportamientos adictivos en los jóvenes».

El Ministerio de Salud prohibió este lunes la importación, distribución, comercialización, la publicidad, y cualquier modalidad de promoción y patrocinio «en todo el territorio argentino de los sistemas o dispositivos electrónicos destinados a inhalar vapores o aerosoles de tabaco» habitualmente llamados «Productos de Tabaco Calentado» (PTCs).

La medida fue implementada a través de la Resolución 565/2023, publicada en el Boletín Oficial. La prohibición se extiende «al funcionamiento de dichos sistemas o dispositivos, como asimismo a cartuchos y barras de tabaco para ser calentadas en dichos sistemas».

La Resolución, que entrará en vigencia el martes, encuentra sus motivos en que los PTCs, que consisten en una barra de tabaco (HeatStick) y un dispositivo de calentamiento de tabaco alimentado por batería, pueden ser «un potencial riesgo para la salud de la población y el desarrollo de comportamientos adictivos en los jóvenes».

En los considerandos de la normativa, se explica que, «en un contexto de retracción del consumo de productos de tabaco en muchos países del mundo, las compañías tabacaleras y otras empresas han introducido en el mercado nuevos productos alternativos, como los dispositivos electrónicos para fumar o inhalar aerosoles con o sin nicotina, que son los llamados cigarrillos electrónicos (CE) y más recientemente los PTCs».

Estos dispositivos, se explica, son promovidos en reemplazo de los cigarrillos convencionales, «especialmente en los lugares donde se prohíbe fumar, aduciendo que están desprovistos de los efectos deletéreos de los productos de la combustión del tabaco».

La Resolución indica que los PTCs producen «aerosoles con nicotina y otras sustancias químicas como el acetaldehído, la acroleína y el formaldehido, las cuales son dañinas y potencialmente dañinas para la salud».

Si bien en Argentina el consumo de cigarrillos electrónicos presenta valores relativamente bajos, al alcanzar al 1,1% de la población adulta según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018, «se observó un alarmante porcentaje de uso entre los adolescentes, que según la Encuesta Mundial de Tabaco en Jóvenes del año 2018, alcanzó al 7% de la población de 13 a 15 años».

La Resolución recuerda también que el cigarrillo electrónico fue prohibido por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) por Disposición 3226/2011.

Sorpresa de las tabacaleras

La empresa Massalin Particulares expresó «sorpresa ante una medida que va a contramano del más esencial sentido común y de los avances de la ciencia, homologados por agencias de salud a nivel global, aislando a Argentina de los avances que hoy ya existen en el mundo».

Según informó la compañía en un comunicado, «los productos de tabaco calentado y sus dispositivos para calentarlos representan una alternativa para los 1.000 millones de personas adultas que fuman alrededor del mundo. Gracias a la inversión, innovación y desarrollo de tecnología, estos dispositivos permiten calentar el tabaco en lugar de quemarlo y de esta manera eliminar la combustión, que es el principal problema relacionado con el acto de fumar».

«A lo largo y ancho del mundo, hoy las alternativas que calientan tabaco en lugar de quemarlo son una tendencia y se están regulando acordemente, no así prohibiendo. Por ejemplo, una de las entidades más reconocidas a nivel global, la FDA, autorizó en 2019 la comercialización en Estados Unidos de uno de los dispositivos que se comercializan en más de 70 mercados a nivel global: IQOS de Philip Morris International».

Massalin agregó que «reforzando esta decisión, en 2020 la misma agencia permitió que se comercialice IQOS como un producto de riesgo modificado con las leyendas: ‘Conforme la evidencia disponibles hasta la fecha: El sistema IQOS calienta el tabaco pero no lo quema’, ‘Esto reduce significativamente la producción de componentes químicos nocivos y potencialmente nocivos’, y ‘Los estudios científicos han demostrado que cambiar completamente de cigarrillos convencionales al sistema IQOS reduce la exposición de su cuerpo a químicos dañinos o potencialmente dañinos’”.

Recordó también los ejemplos de Reino Unido y Uruguay, donde hace algunos meses mediante el Decreto No. 87/021 se reconoció el carácter diferencial de los productos de tabaco calentado y los enmarcó dentro de la normativa de tabaco vigente.

«La decisión del Ministerio de Salud se opone a la tendencia global, significa un incomprensible retroceso, e implica la sustracción de una alternativa para los más de 7 millones de fumadores adultos que hay en el país», concluyó la compañía.